A continuación, una nueva entrega de un día como hoy, 29 de enero en la historia de los Navegantes del Magallanes.
29 de enero de 1997
FECHA HOMECLUB SCORE GANADOR PERDEDOR
29-01-97 Leones G 10-0 R. García M. Herges
(Navegantes del Magallanes Guía de Medios).
El noveno cetro magallanero llegó a expensas del Caracas en serie de cinco juegos. El choque de celebrar quedó con pizarra de 10 a 0. Fue la segunda victoria en la serie para Ramón García, en tanto que Richard Hidalgo alzó el trofeo de Jugador Más Valioso (Magallanes Contra Viento y Marea).
El piloto Regan anunció al derecho norteamericano Matt Herges, con tres días de descanso, una fórmula que 24 horas antes no le había funcionado con el estelar Omar Daal. Su rival sería un Ramón García que estaba pasando por su mejor momento. Y nuevamente los bates magallaneros se empeñaron en desbaratar la estrategia de Regan.
En el propio primer episodio la nave atacó cuando Edgardo se embasó por error de su hermano Edgar, avanzó a la intermedia con roletazo de Hidalgo y desde allí anotó con hit de Raven. En el tercero la nave turca amplió la ventaja a 3-0 al combinar sencillos corridos de Mora y Espinoza, sacrificio de Edgardo, boleto intencional al encendido Hidalgo y doble productor de dos de Raven.
Más tarde, ya a la altura del quinto capítulo, Raven continuó con su despiadada ofensiva al despachar jonrón antes de que el inicialista importado Andy Abad explotara a Herges con doblete. Renny Duarte llegó a la lomita pero la fiesta de batazos continuó cuando Malavé y Eddy Díaz dieron incogibles sucesivos que pusieron el 5 a 0 en la pizarra del Universitario.
En el sexto los Navegantes hicieron una más con petardos seguidos de Mora y Espinoza y doble remolcador de una de Hidalgo contra el relevista Dilson Torres. En el séptimo añadieron tres ante los envíos de Jesús Hernández. Con un out, Clemente recibió boleto, Mora dio sencillo, Espinoza sonó tubey productor de dos y un incontenible Richard Hidalgo agregó doblete que permitió a Espinoza anotar.
El festival de batazos continuó en el noveno, tramo en el cual los Navegantes marcaron otra a Ronnie Sorzano para llegar a diez. Mientras todo esto sucedía, un crecido Ramón García iba colgando ceros, uno tras otro, frente a una toletería que inútilmente trataba de descifrar sus pitcheos.
Al arribar al cierre del noveno inning, y pese a la ventaja de 10 a 0, el mánager Tamargo decidió premiar a su lanzador dejándolo completar el juego y el llanero respondió preservando las nueve arepas que hicieron estallar de júbilo las tribunas de un estadio Universitario que ese día fue mayoritariamente magallanero y que celebró a rabiar la llegada del bicampeonato y, por supuesto, la victoria en una nueva batalla frente a los encarnizados rivales Leones del Caracas.
“En ningún momento me sentí presionado”, aseguró Ramón García a los medios de comunicación y ante los baños de champaña que recibía de parte de sus compañeros. “Con pleno control y fuerza en mis lanzamientos fui saliendo de las entradas sin verme presionado. En los dos primeros innings tuve algunos problemas, pero gracias a Dios recuperé el ritmo y pude lanzar completo”, comentó el lanzador derecho que dejó en tres hits al Caracas para obtener su segunda victoria de la final.
“Cuando llegué al estadio me hice el propósito de darle al Magallanes la victoria decisiva en esta temporada y, en efecto, logré ese sueño, por lo que me siento inmensamente satisfecho. Ahora solo pienso en que el equipo mantenga ese entusiasmo y el mismo rendimiento en la Serie del Caribe”.
Pese a sus dos victorias, García no fue escogido como el “Más Valioso” de la serie. La distinción recayó sobre el cuarto bate y jardinero derecho Richard Hidalgo, quien dejó promedio de .600 (de 20-12), con tres dobles, un cuadrangular y media docena de fletadas.
“Estoy contento con el trabajo que hice. Jugamos bastante fuerte y todo salió bien. Cuando vi que el mánager Tamargo me colocó en todos los partidos como cuarto bate, me mentalicé, tenía fe en que lo iba a hacer como se necesitaba, y afortunadamente así fue”, declaró el slugger al diario El Nacional.
El entonces cotizado prospecto nativo de Guarenas derribó una marca que compartían Pete Rose, Víctor Davalillo y Antonio Armas al despachar doce hits, la mayor cantidad lograda por un bateador en una final desarrollada en cinco desafíos. Asimismo, dejó el más alto average en una serie de esa extensión al terminar con .600, rebasando el registro de .538 que había impuesto Ángel Bravo con La Guaira.
“Ser el Más Valioso me hace sentir muy orgulloso, yo solo pensaba en jugar fuerte contra el Caracas y con la mente en jugar duro obtuve el premio”.
Otro de los comandantes en la ofensiva fue Raven, quien aportó dos vuelacercas, seis remolcadas y promedio de .333 (de 21-7) contra el equipo que lo firmó para el profesional y que nunca le dio la oportunidad de jugar.
“Ganarle al Caracas siempre es emocionante, pero mucha más satisfacción nos deja victorias como esta en la final del campeonato. En lo particular siento un placer especial”, señaló el toletero.
A veces olvidado en medio de un dugout repleto o de estrellas, el pitcher Edgar Ramos era uno de los más emocionados: “Lo que siento en este momento es indescriptible”, declaró el ganador del cuarto juego al diario Meridiano, tratando de levantar su voz sobre un coro incesante que irónicamente gritaba “Leeeo, Leeeo, Leeeo” en la cueva magallanera.
“Todo esto es producto de la armonía, la familiaridad y la confianza que nos transmitimos unos con otros. Logramos lo que nos propusimos y demostramos que Magallanes es el mejor equipo de Venezuela.
Todo lo logrado por los Navegantes en la década de los 90 tenía mucho que ver con la llegada del shortstop valenciano Álvaro Espinoza, el gran líder dentro y fuera del terreno de juego que nuevamente pudo alzar la copa de campeones, su tercera en cuatro años con la divisa.
“Es un triunfo de todos, cada uno de los peloteros puso su granito de arena y creo que es el mejor regalo que le podemos dar a la fanaticada magallanera, especialmente a nuestras familias, las cuales tienen que soportar las cosas buenas y las cosas malas. Para mí es un honor llevar el nombre del Magallanes en el pecho porque siempre he sido magallanero. Creo que ser campeón con este club es lo más grande que me ha sucedido. Demostramos que somos los mejores”.
Criticado durante toda la campaña por sus estrategias, John Tamargo inscribió su nombre en la lista de los mánagers que han llevado al Magallanes al título junto a Lázaro Salazar, Patato Pascual, Don Leppert, Willie Horton, Tim Tolman y Gregorio Machado.
Eufórico tras el out 27, el piloto dio sus impresiones a El Universal: “Sinceramente esto ha marcado mi carrera. No resulta Reseña diario El Nacional fácil manejarse como mánager del Magallanes. Me sentí presionado toda la temporada por los aficionados y los medios. Creo que no exagero si comparo esto con lo que puede ocurrirle a alguien que llegue a dirigir a uno de los dos equipos de Nueva York”, dijo en perfecto castellano el nativo de Tampa.
“Esta experiencia es muy valiosa en mi carrera porque aprendí a dirigir con más calma y obtuve más confianza para tomar decisiones que influyen en el resultado del partido”. El noveno título ya estaba en la vitrina de los Navegantes.
De esa forma Magallanes repitió la corona que un año antes había obtenido de manera dramática frente a Cardenales de Lara y que después le toco revalidar ante unos eternos rivales que arrancaron la serie pensando en tomar desquite de la derrota sufrida en la 93-94 y terminaron cabizbajos ante el dominio ejercido por la nave. (Navegantes del Magallanes La Travesía).
José Alfredo Otero (@JAOteroM / ADN Magallanero @ADNMagallanero).
Las cosas que pasan en Magallanes después de ser campeón de la 2021-2022
