Un nutrido grupo de prospectos que convirtieron a los Navegantes del Magallanes en la envidia de las otras escuadras.
15. Luis Rivas
Temporada 98-99
Entre las notas positivas del equipo estuvieron la obtención del premio “Novato del Año” por parte del campocorto Luis Rivas. Tras dejar promedio de .280 en 55 juegos.
En 260 encuentros de ronda regular dejó average vitalicio de .287 con 34 bases estafadas. Cinco veces acompañó al club en postemporada. Participó en tres series finales y se llevó el anillo de campeón en el torneo 2001-2002.
14. Richard Paz
1999-2000
Experimentó una destacada actuación en el round robin y la final, para apoderarse de la titularidad en la segunda almohadilla y lograr un promedio combinad de .333 (de 39-13). En la serie decisiva frente a Águilas del Zulia disparó de hit en cuatro de los cinco encuentros.
2001-2002
Respondió a la confianza del mánager Phil Regan con una sólida defensa en el campacorto, posición en la que apenas cometió tres errores en 138 lances para un porcentaje de fildeo de .978, el más elevado del torneo. Fue un bateador productivo en situaciones de presión: con hombres en base promedio .319 (de 47-15) y con corredores en posición anotadora su average fue de .323 (de 31-10).
Postemporada
Fue factor clave en el pase a la final del Magallanes al jugar una gran pelota en el round robin. En esta fase disparó dos oportunos cuadrangulares, produjo cinco anotaciones y terminó con OBP de .410 (el 7mo. mejor). Fue el shortstop titular en la final contra Tigres.
13. Rubén Quevedo
Postemporada 2001-2002
Con un round robin en el que su promedio de carreras limpias fue un brillante 1.37.
Primer juego de la final
Rubén Quevedo mantenía en blanco a la toletería rival hasta el séptimo inning.
Lunes 28 de enero de 2002 (juego cinco)
Gran trabajo de Rubén Quevedo, quien completó siete innings en los que solo aceptó tres incogibles y dos rayitas inmerecidas.
12. Edgar Ramos
Serpentinero firmado por Juan José Ávila y Andrés Reiner el 27-08-92.
96-97
Round robin
La gran estrella del pitcheo en la semifinal fue el derecho Edgar Ramos. El cumanés ganó sus cuatro aperturas y terminó la ronda con una brillante efectividad de 0.96.
Temporadas con Magallanes 11: (1993-2004).
En 121 presentaciones de campaña regular (30 como abridor) acopió 19 triunfos, sufrió 16 reveses, salvó dos encuentros, dejó efectividad de 3.75 con 91 boletos y 173 ponches en 290.1 entradas. Intervino cinco veces en la postemporada con el club Magallanes. Se apuntó el tercer triunfo de los Navegantes en la memorable segunda final que le ganaron a los Leones del Caracas en enero de 1997.
11. Alejandro Freire
Final 95-96
La primera decisión del nuevo mánager (Gregorio Machado) fue incluir en el line up al joven Alejandro Freire en sustitución del improductivo Tyrone Woods, lo que se traduciría en valiosos dividendos rápidamente.
Final 96-97
La confrontación comenzó el viernes 24 de enero en un atiborrado José Bernardo Pérez de Valencia. Alejandro Freire con cuadrangular daba el apoyo ofensivo que necesitaban los Navegantes para obtener el triunfo 2 por 1. Llamado por el destino, el jonrón de Alejandro Freire estuvo acompañado de un ingrediente muy particular. Ante lo avanzado del juego y el empate a una, estaba en el ambiente que el joven jugador fuera sustituido por un emergente, lo que ciertamente estaba pensando el piloto John Tamargo, pero desde la cueva Álvaro Espinoza le gritó a Freire que caminara rápidamente hacia el home y se montara en el cajón, hecho que le impidió al timonel llevar a cabo su estrategia.
10. Carlos Hernández
Veloz infielder (camerero) que se caracterizó por su juego duro y sólida defensa, especialmente en la segunda almohadilla, posición que defendió dentro del equipo de los Navegantes por espacio de 12 temporadas. 499 hits en la historia del equipo. Además, 62 bases robadas, 507 juegos, 1.755 veces al bate, 236 carreras anotadas, 73 dobles, con un sólido promedio de .284.
Fue parte importante de los equipos campeones de las campañas 1995-96, 1996-97 y 2001-02, destacándose particularmente en la primera de esas campañas, cuando siendo un novato asumió la titularidad del segundo cojín en plena final y contribuyó al título de la nave al batear para .462 en seis juegos contra Cardenales. Fue reconocido popularmente como el “tapón”.
El “Tapón” Hernández formó parte de esa dinastía de los 90, ganó dos de los tres campeonatos conseguidos en esa década (en las temporadas 95-96 y 96-97) además del título obtenido en la zafra 2001-2002. Vistió el uniforme eléctrico por 11 temporadas (entre la 95-96 y 2005-06) en los que dejó .284 de promedio ofensivo, producto de 499 imparables en 1.754 turnos, con 236 rayitas anotadas, 91 extrabases y 177 empujadas en 508 compromisos disputados.
9. Raúl Chávez
Infielder firmado por John Carrillo y Andrés Reiner el 25-09-91. Posteriormente convertido en cátcher.
Temporadas jugadas con Magallanes: 16.
En 12 oportunidades participó con los Navegantes en postemporada y fue campeón en cuatro oportunidades: 93-94, 95-96, 96-97 y 2001-2002.
8. Johan Santana
El Cy Young magallanero
Cuando aún era un prospecto salido de la inagotable cantera que tuvo la academia de los Astros de Houston en Venezuela, ya Johan Santana daba muestras de todo el potencial que lo llevaría a convertirse en una estrella de las Grandes Ligas.
Fue en la temporada 98-99 cuando irrumpió en la escena beisbolística nacional al recibir de parte del mánager Alfredo Pedrique la oportunidad de integrar la rotación de abridores, a lo que el novato respondió con cinco victorias, ninguna derrota y efectividad de 2.30 en 43 innings. Más tarde, en la 00-01, el Gocho mostró las condiciones que le habían permitido debutar en las Mayores con los Mellizos de Minnesota, al dejar promedio combinado de 1.63 carreras limpias permitidas entre la eliminatoria, el round robin y la final.
Con su brazo zurdo completamente aceitado, ganando cada día más roce, su recta por encima de las 90 millas, su slider haciendo estragos y un cambio que cada día se acercaba más a la “perfección”, el merideño regresó para incorporarse al staff de pitcheo magallanero en la justa 01-02. Dos triunfos y efectividad de 1.76 en la regular marcaron su primera contribución a la divisa, para después sumar otro lauro y ERA de 2.89 en el todos contra todos.
Su obra de cierre llegó en el tercer choque de la final, en el parque “José Pérez Colmenares” de Maracay, donde los aficionados tigreros vieron con impotencia cómo Santana los dejaba en cinco hits y una carrera durante siete entradas, mientras ponchaba a siete y no entregaba boletos para poner la serie 2-1 a favor de su equipo.
Esa sería su última salida en mucho tiempo con el uniforme de los Navegantes. Regresaría 13 años después para trabajar dos entradas en blanco casualmente ante los Tigres en el play off de la 14-15.
Fue poco, pero exquisito a la vez el tiempo que los aficionados pudieron ver a Johan Santana en la LVBP.
En la Liga Venezolana de Béisbol Profesional siempre perteneció a los Navegantes del Magallanes, logrando el título de la campaña 2001-2002, siendo importante en esa final ante los Tigres de Aragua al ganar un juego de 7.0 innings y apenas una rayita permitida. En total en Venezuela en cuatro temporadas, dejó marca vitalicia de 11G-6P y una efectividad de 2.23 en 39 apariciones, 24 de ellas como abridor. 61 boletos y 128 ponches en 153.2 entradas.
7. Oscar Henríquez
“Manacho” el del candado
Una de las demostraciones más contundentes que ha brindado relevista alguno del Magallanes fue la de Oscar Henríquez durante la postemporada de la 96-97.
Lanzador derecho de encendida bola rápida y fuerte tendencia al descontrol, “Manacho” estaba en su primera experiencia como cerrador en nuestra pelota, luego de haber sido en la campaña anterior el preparador del camino para el norteamericano Dave Evans, con quien se había unido en la jornada del 10 de enero de 1996 para preservar el no hit no run del abridor Donne Wall frente a Cardenales y así registrar su nombre en la historia del primer juego sin hits ni carreras combinado en la LVBP.
Tras salvar siete encuentros y dejar efectividad de 3.04 en la eliminatoria, con 13 boletos en 23.2 innings, Henríquez se transformó al llegar el mes de enero de 1997. En el round robin tomó parte en nueve de los 16 compromisos de su club, salvando seis, pero lo más impresionante fue que en nueve innings solo recibió cuatro incogibles y apenas dio un boleto, al mismo tiempo que no permitía carreras.
Luego le apagó las luces al Caracas en tres ocasiones durante la final, instancia en la cual se apuntó dos rescates y en cuatro entradas ponchaba a siete y solo otorgaba una transferencia. Otra vez sus rivales se quedaron con las ganas de pisarle el plato.
Cuando Magallanes volvió a ganar el título en la 2001- 02, Manacho estaba allí nuevamente como el hombre encargado de poner el candado. Esa vez solo figuró en un partido, en el cual consiguió el rescate para colaborar en la victoria sobre los Tigres y alcanzar su tercera incursión con un equipo campeón.
En cinco participaciones en finales, el relevista varguense coleccionó 4 rescates y solamente toleró que le marcaran dos rayitas en 12.2 episodios.
Justamente luego de la campaña 01-02, Henríquez fue cambiado a los Tiburones de La Guaira, pero a su salida de la nave se encontraba como el líder vitalicio de la franquicia en salvados con 46, una marca que solo el cubano Hassán Pena ha podido arrebatarle con el paso del tiempo, en uno de los tantos logros que lo impulsaron a ser elevado al Salón de la Fama del Magallanes en 2016.
Uno de los lanzadores más dominantes de los años 90, siempre dispuesto a defender la causa del Magallanes en situaciones de apremio y apelando a su mortífera recta. Por nueve años defendió el uniforme del equipo destacando su actuación en la temporada 1999-2000 cuando logró 15 salvados, cifra con la que estableció una marca para criollos en el equipo. Además, fue primero en la postemporada con seis rescates. En su inolvidable pasó por el equipo dejó marca de 12 ganados y 5 perdidos.
Fue pieza fundamental en tres de los campeonatos obtenidos por la nave 1995-96, 1996-97 y 2001-02. De grato recuerdo fue su trabajo de cerrojo en el quinto y decisivo encuentro en la final del 2002, ante Tigres de Aragua, para apuntarse el rescate y darle el título número 10 al Magallanes en su historia.
El Salón de la Fama muestra la grandeza de Oscar Manacho Henríquez con el uniforme del Magallanes y legado en la divisa dificilmente será olvidado.
Oscar Henríquez también fue parte importante de la divisa en los títulos obtenidos por el conjunto en la década de los 90, titulándose en las campañas 95-96, 96-97 y 2001-02. Por nueve años defendió el uniforme del equipo, destacando su actuación en la temporada 1999-2000 cuando logró 15 salvados, cifra con la que estableció una marca para criollos en el equipo, además fue primero en la postemporada con seis rescates.
De igual manera, en su inolvidable pasó por el equipo dejó marca de 12 ganados y 5 perdidos, con 46 rescates en 134 juegos lanzados.
6. Edgardo Alfonzo
Infielder firmado por John Carrillo y Gregorio Machado el 03-09-91.
Fonsie el “Money Player”
Corría el inicio de la década de los años 90 cuando Magallanes recibió en sus filas a un joven bateador derecho que con el tiempo se convertiría en una de las piezas de mayor jerarquía dentro de la divisa. Su personalidad, estatus en el beisbol de los Estados Unidos, calidad como defensor de la esquina caliente y elevada habilidad manejando el madero, lo llevaron a ser uno de los jugadores clave en el buen accionar de la nave en aquella época.
Ese no es otro sino Edgardo Alfonzo, quien en 14 temporadas entre la 92-93 y la 11-12, dejó promedio vitalicio de .297 y 204 impulsadas con el uniforme naviero.
Una de sus mejores actuaciones se produjo durante la justa 96-97, oportunidad en la cual terminó la eliminatoria con average de .340, para más tarde remolcar 14 entre el round robin y la final contra Caracas.
Y fue justamente en las instancias del mes de enero cuando Fonsie –como lo bautizaron en el Norte- dio su mayor contribución a la nave. Ya hecho figura estelar de los Mets de Nueva York en las Grandes Ligas, este factor hacía que se reportara al Magallanes a finales de la ronda regular para ponerse a tono para la postemporada, una cita que en aquellos años tenía a los Navegantes como uno de sus invitados habituales y a Edgardo como uno de sus bateadores más temidos.
Una muestra de ello la brindó ante Cardenales en la final 95-96, cuando promedió .367, con 9 fletadas. Otra prueba fue su desempeño en el todos contra todos de la 98-99, etapa que lideró en producidas con 18, mientras conectaba 4 jonrones y ligaba para .375. Dos años después siguió con su tórrido bateo en la semifinal al comandar nuevamente a los impulsores con 14, al mismo tiempo que concluía con average de .328.
Maestro en el arte de llevar la pelota hacia la banda contraria, pero capaz también de halar un pitcheo y depositar la bola en las gradas del jardín izquierdo, Alfonzo dejó promedio de .298 (de 496-148) en 138 juegos de postemporada con Magallanes, números que matizó con 8 cuadrangulares y 81 impulsadas. Una producción reservada solo para los “money players” como Edgardo Alfonzo.
Es uno de los grandes bateadores derechos y antesalistas que ha vestido el uniforme del Magallanes, equipo con el cual jugó durante 15 temporadas, dejando un promedio vitalicio de .296. Hits (468), dobles (80) y carreras empujadas (216). Considerado como un “money player”, gran parte de sus mejores actuaciones se produjeron en la postemporada, contribuyendo notablemente a la obtención del campeonato en las campañas 1995-96 y 1996-97. En la final de la justa 1995-96 bateó para .367 contra Cardenales, impulsando nueve rayitas, mientras que en el Round Robin de la zafra 1996-97 remolcó 12 y dejó average de .300. Otra muestra de su clase la dio en la semifinal de la temporada 1998-99, cuando fletó 18 carreras y terminó con promedio de .375. Su influencia dentro del clubhouse y el respeto que se granjeó entre sus compañeros lo llevaron a desempeñarse como capitán de la nave.
Edgado Alfonzo jugó 15 temporadas con la nave y fue integrante del Magallanes que ganó tres títulos durante la exitosa década de los años 90 (campeones en las temporadas 93-94, 95-96 y 96-97), incluidos los dos ante Leones del Caracas. En números, dobles (80), impulsadas (216), veces al bate (1581) y hits (468), anotadas (193), promedio ofensivo (.296) y juegos jugados (444). Además, fue galardonado con el premio “Regreso del Año” en la zafra 2007-08.
5. Richard Hidalgo
Outfielder firmado por John Carrillo y Andrés Reiner el 03-06-91
El consentido de Reiner
Desde el mismo momento de su firma con la organización de los Astros de Houston, se sabía que Richard Hidalgo era un diamante en bruto. El muchachito de la populosa barriada de Menca de Leoni en Guarenas, era el sueño de todo scout, lo que los buscadores de talento llaman un jugador con las cinco herramientas. Fue por eso que desde un principio se convirtió en el niño mimado del arquitecto de la academia sideral en Venezuela, el señor Andrés Reiner, y de igual manera comenzó a sonar como uno de jóvenes que en poco tiempo ejercería un rol estelar dentro de la nave magallanera.
Y Richard Hidalgo no defraudó. O al menos no dentro de los terrenos nacionales, ya que si bien es cierto su carrera en las Mayores no fue tan prolongada y lustrosa como prometía, en Venezuela rápidamente se erigió en figura protagónica del Magallanes.
Con apenas 21 años de edad no dejó que la atmósfera de una final entre los eternos rivales afectara su desempeño, por el contrario, terminó siendo el Más Valioso de la seria decisiva de la 96-97, cuanto atormentó a los lanzadores caraquistas con una docena de hits en 20 turnos, incluyendo tres dobles y un jonrón, más seis impulsadas y slugging de .600.
Otra contundente demostración la brindó durante el round robin de la temporada 06-07, etapa que comandó con 8 cuadrangulares para remolcar a su equipo hasta la final. O cuando en la justa 07-08 encabezó a los Navegantes en vuelacercas con 13, pese a que su tiempo de juego se limitó a 46 encuentros.
Con el transcurrir del tiempo, Hidalgo se convertiría en el máximo jonronero en la historia de la franquicia, luego de conectar su estacazo número 44 el 23 de diciembre de 2008 y desplazar al legendario Camaleón García. Su récord dentro del club lo extendió a 56 para el momento de su retiro en 2011.
Son muchas las razones para considerar a este jardinero de buenos desplazamientos y poderoso brazo derecho como uno de los grandes que ha vestido la camiseta del Magallanes, aquellos que dejaron su huella y se hicieron Navegantes Inolvidables.
Es uno de los principales estandartes del Magallanes de los 90 y comienzos del Siglo XXI, épocas en las cuales ejerció un importante rol dentro del éxito de la franquicia. Considerado como uno de los peloteros criollos más completos en la historia del club, este jugador mirandino gozaba de una sólida defensa en los jardines, destacándose particularmente por la fuerza de su brazo, pero además fue bendecido por el don del poder, a tal punto de que sus 56 cuadrangulares lo ubican como el máximo jonronero en la historia de los Navegantes.
Con apenas 21 años de edad, brindó una muestra de su talento durante la final de la temporada 1996-97, cuando su explosivo bateo (.600 AVE, 6 CE, .900 SLG) lo llevó a ser designado MVP de la serie que le dio al Magallanes su segunda corona sobre los Leones del Caracas. En 16 campañas entre 1991 y 2012, terminó con promedio de .278. Además, empujadas (218), anotadas (239), hits (411) y dobles (76).
Richard Hidalgo, quien fue parte fundamental en los títulos logrados en la década de los 90 e inicios de los 2000; desde la 91-92 hasta la 2011,12, el mirandino acumuló 461 encuentros con el uniforme turco, dejó average vitalicio de .278, con 411 hits en 1477 turnos, anotó 239 carreras, empujó 218 y pegó 56 jonrones.
4. Juan Francisco Castillo
Lanzador firmado por Gregorio Machado y Rubén Mijares el 12-03-90.
La firma con un bono de 200 mil bolívares del cotizado prospecto del pitcheo Juan Francisco Castillo, quien tras tres años en la organización de los Mets de Nueva York era perseguido por varias divisas, entre ellas Caracas y La Guaira. No obstante, el joven lanzador derecho estampó su rúbrica con los valencianos y desde su primera aparición con el uniforme magallanero enseñó su clase para terminar conquistando el premio de “Novato del Año” en la 90-91, gracias a tres triunfos y una efectividad de 2.55.
Un Castillo gigante en calidad
Cuando arrancó la temporada 1990-91, Magallanes anunció la contratación de Juan Francisco Castillo, un joven lanzador derecho que pertenecía a los Mets de Nueva York, organización que lo tenía conceptuado como uno de sus mejores prospectos.
Enseguida el caraqueño generó una elevada expectación a su alrededor, a la cual respondió instalándose en la rotación de abridores y con un sólido trabajo que le permitió ganar el premio de “Novato del Año”, luego de conseguir tres victorias y dejar efectividad de 2.55 en nueve aperturas.
Era solo el comienzo de una carrera que lo llevaría a convertirse en uno de los pilares del pitcheo magallanero en la década de los 90, pero que además le granjeó la reputación de competidor al más alto nivel y tirador dotado con el calibre perfecto para los juegos trascendentales, los definitorios, los de vivir o morir.
Una de las mejores demostraciones de esas bondades la brindó durante la temporada 1995-96. Luego de brillar con efectividades de 1.93 y 1.54 en las campañas 91-92 y 92-93, no pudo ser parte del título de la 93-94, mientras que en la 94-95 los problemas físicos lo relegaron a solo cuatro inicios. Pero en la 95-96 regresó para aportar lo mejor de sí durante la postemporada al terminar el round robin con promedio de 1.54 carreras limpias permitidas y, posteriormente, convertirse en uno de los protagonistas del histórico regreso frente a Cardenales de Lara en la final.
Con la serie en contra 0-1, Juan Francisco lanzó seis entradas y solo toleró una carrera sucia para nivelar la batalla en el juego 2, cuando derrotó por primera vez al grandeliga Antonio Castillo en Barquisimeto. Días más tarde, le correspondió regresar a la capital larense, donde miles de aficionados esperaban celebrar el campeonato ya que los pájaros rojos estaban arriba 3 victorias a 2. Sin embargo, nuevamente el Castillo que mandó fue el magallanero, que aunque recibió 9 hits, tuvo la capacidad para contener a sus enemigos en una carrera y vencer por segunda vez en la final a su tocayo, uno de los mejores brazos del circuito.
En la campaña siguiente, Castillo colaboró decididamente a conseguir el bicampeonato con récord de 5-0 y efectividad de 2.47 durante la eliminatoria, y añadiendo tres lauros en el round robin.
Juan Francisco Castillo conformó junto a Juan Carlos Pulido y Ramón García una generación dorada para los Navegantes del Magallanes, en una época pletórica de triunfos en la cual el aporte de este serpentinero derecho resultó clave en los momentos de goce vividos por la nave.
Temporadas con la franquicia (10). Juegos iniciados (67), innings (389.2), victorias (22), efectividad (3.14). En 77 juegos de calendario regular dejó balance de 22-17.
3. Eddy Díaz
Infielder firmado por Rubén Mijares el 01-03-90.
Campeonato 91-92
Surgió la figura del joven Eddy Díaz, un infielder barquisimetano que tras impulsar 15 carreras y promediar .265, llevó a la vitrina magallanera el trofeo de “Novato del Año” por segunda contienda corrida
Siempre levantando la copa
No es mera casualidad que Eddy Díaz sea uno de los pocos jugadores que participó en los tres campeonatos obtenidos por la nave en la década de los 90.
El versátil y veloz jugador barquisimetano compartió la custodia de la tercera base con el más veterano Edgar Naveda durante la temporada 93-94, cuando la escuadra marina derrotó a los Leones del Caracas en la primera final entre los eternos rivales.
Luego, en las justas 95-96 y 96-97, los mánagers aprovecharon su capacidad de adaptarse a las distintas posiciones para pasearlo por la intermedia, el campocorto, la esquina caliente y hasta el jardín izquierdo, aunque fue en la segunda almohadilla desde donde más aportó a la causa magallanera, que en esas zafras se llevó el título venciendo a Lara y Caracas, respectivamente, en la instancia decisiva.
Luego de ser nombrado “Novato del Año” en la campaña 91-92, cuando bateó para .265 y empujó 15 carreras en 44 juegos, el hijo del antiguo jugador Eduardo Díaz (un infielder que participó en la LVBP brevemente con los propios Navegantes en la década de los 60) fue abriéndose paso, poco a poco, hasta convertirse en una de las figuras responsables del éxito del equipo en aquella época.
A pesar de no participar con el equipo entre las justas 2000-01 y la 2002-03. Eddy Díaz cerró su trayectoria con los Navegantes con un total de 13 temporadas jugadas entre 1990 y 2005.
Toda esta labor le fue reconocida formalmente en el año 2016, cuando la divisa decidió inmortalizar su nombre y exaltarlo al Salón de la Fama del club.
Versatilidad y constancia fueron dos virtudes que Eddy Díaz adicionó a su talento para jugar al béisbol.
Por 13 años mostró su valor con el uniforme del Magallanes y en su primera temporada completa, 1991-1992, conquistó el premio al «Novato del Año» donde mostró lo que sería su accionar con el equipo. Además, su excelente defensiva le permitió ganar el «Guante de Oro» en la custodia de dos posiciones distintas, como camarero y como antesalista. Esa capacidad para defender al Magallanes desde distintos puntos del terreno le fue premiada cuando el 28 de diciembre de 1993 se convirtió en el cuarto pelotero en fildear las 9 posiciones en un juego.
Eddy Díaz comandó la LVBP en bases robadas en la 94-95 con 23. También fue primero en dobles conectados en la campaña 95-96 con 17. También fue campeón con el Magallanes en tres ocasiones; la zafra 1994, 1995 y 1997. Es otro de los peloteros queridos por la fanaticada, donde su entrega y talento nunca estuvieron cuestionadas, representando a total cabalidad el compromiso con el equipo en el terreno de juego.
Eddy Díaz también fue parte fundamental del equipo en los años 90, logrando los campeonatos en tres ocasiones (1994, 1995 y 1997). En su primera temporada completa, conquistó el premio al Novato del Año, dando muestra de lo que sería su accionar con el equipo y su excelente defensiva le permitió ganar el Guante de Oro en la custodia de la segunda y la tercera almohadilla.
Como parte de su gran talento para defender, el 28 de diciembre de 1993 se convirtió en el cuarto pelotero en defender las 9 posiciones en un juego. Asimismo, Eddy Díaz comandó la liga en bases robadas en la 94-95 con 23, también fue primero en dobles conectados en la campaña 95-96 con 17.
En 13 años que vistió el uniforme de la nave, disputó 534 encuentros, en los que conectó 477 imparables en 1.834 turnos al bate para un average vitalicio con los azules de .260, con 103 dobles, seis triples, 22 jonrones, 247 carreras anotadas y 197 empujadas.
2. Melvin Mora
Utility firmado por John Carrillo el 25-09-91.
El carismático número 4
Melvin Mora ha sido uno de los jugadores más carismáticos que ha tenido Magallanes en su historia.
Desde el mismo momento de su firma el yaracuyano impuso, con su personalidad y confianza en sí mismo, el camino que marcaría su carrera y su aporte al equipo de los Navegantes.
“Señor Carrillo, a mí deme lo que usted quiera, que yo voy a jugar antes y a ser mejor que todos esos que están allí”, le dijo con picardía y sin falsas modestias pero sin caer en pedanterías, al gerente deportivo del equipo, John Carrillo, el día que le correspondió estampar su firma con la nave.
De relativa baja estatura (1.78 aproximadamente) y flaco, Melvin no llamaba la atención de la misma forma que lo hacían sus compañeros de promoción en la Academia de los Astros de Houston, de donde también salieron los jardineros Richard Hidalgo y Bob Abreu, el entonces campocorto Raúl Chávez, el camarero Henry Centeno, el inicialista Roberto Petagine y el pitcher Niuman Loiz, la mayoría de los cuales fueron reclutados por Magallanes.
Y, en gran medida, Mora cumplió su palabra. Después de comenzar a foguearse en las temporadas 91-92 y 92-93 con 22 encuentros de manera combinada, el muchacho de Agua Negra comenzó a ganar tiempo de juego a partir de la 93-94 y poco después se convirtió en uno de los pilares que hizo al equipo de los Navegantes una potencia de los 90.
Dueño de una versatilidad pocas veces vista, que lo llevó a pasearse por la antesala, el campocorto, la intermedia y los jardines, en Venezuela los aficionados lo recuerdan principalmente como un fino y seguro defensor de la pradera central, donde facturó muchas jugadas de feria que hicieron parar a los aficionados de sus asientos y aplaudir sus espectaculares zambullidas.
Pero ninguna como aquella ante un batazo de Omar Vizquel, en el sexto inning del sexto juego de la final 93-94 frente al Caracas, que le robó a los Leones la posibilidad de irse arriba y, muy probablemente, el campeonato. ¡Inolvidable!, como inolvidable será el número 4 del carismático muchacho de Agua Negra, el mismo que brilló como futbolista y atleta de pista y campo, que también se puso los guantes para boxear, pero que en definitiva se convirtió en estrella del beisbol con el uniforme de los Navegantes del Magallanes.
Versátil y carismático jugador, fue una de las piezas clave del Magallanes para la obtención de los campeonatos en las temporadas 1993-94, 1995-96 y 1996-97. Capaz de desempeñarse con acierto en varias posiciones, en Venezuela se dio a conocer por su sublime defensa en los jardines, especialmente en la pradera central, desde donde deleitó a los aficionados con sus espectaculares atrapadas. Su manera “pimientosa” de jugar, así como su inteligencia e intensidad, convirtieron al número 4 de los Navegantes en uno de los favoritos de los magallaneros.
En 15 campañas entre 1991 y 2012, siempre con el uniforme del Magallanes, este peligroso y hábil bateador derecho terminó su carrera dentro de la pelota venezolana con promedio de .282 en 284 juegos, a lo que añadió 193 anotadas y 127 remolcadas. Por siempre será recordado como uno de los grandes exponentes del inolvidable Magallanes de los 90.
Melvin Mora fue uno de los jugadores insignes en la franquicia; jugó 15 temporadas con los eléctricos entre 1991-2012 y es uno de los preferidos de la gran afición magallanera por su calidad como jugador y personalidad carismática. Participó en 384 juegos, tuvo promedio de por vida de .282, con 16 cuadrangulares y 127 carreras impulsadas. Y 45 bases robadas.
Melvin Mora siempre destacó por su versatilidad en el terreno de juego y, además de ser siempre recordado por memorables atrapadas
En la LVBP ayudó a la nave a levantar los trofeos de las campañas 93-94, 95-96 y 96-97, dos de ellos ante los Leones del Caracas. Disputó 15 temporadas en Venezuela, siempre defendiendo el uniforme de los Navegantes, con un promedio vitalicio de .282, 324 hits, 16 cuadrangulares, 57 dobles y 127 rayitas empujadas. Y 45 bases robadas.
En 12 postemporadas en 167 juegos bateó de 526-159 para .297 de promedio con 8 vuelacercas, 64 impulsadas y 13 bases estafadas.
1. Endy Chávez
El flaquito del cañón
Definitivamente hay peloteros que nacen para marcar diferencia y convertirse en favoritos de la afición. Uno de ellos es Endy Chávez, el carismático y eterno centerfielder de los Navegantes, que desde su inició en la pelota venezolana se metió en el bolsillo a la fanaticada magallanera con su talante de buen jugador.
Bastante ha pasado ya desde que en la temporada 99-00 aquel joven de apenas 21 años de edad, flaco hasta más no poder y sin pinta de pelotero, irrumpió en la escena para adueñarse de la pradera central de la alineación del entonces mánager Phil Regan. Allí despegó la carrera de quien llegaría a ser una figura emblemática dentro de la franquicia y referencia obligada del Magallanes del Siglo XXI.
Aquella primera campaña completa con el club, Endy la sazonó con promedio de .310, más 7 triples y 67 hits, pero además mostrando una sublime defensa en la pradera central, donde asombró con sus veloces carreras y sus jugadas de feria, pero especialmente por su poderoso brazo al reventar a 18 corredores en las almohadillas para imponer un récord dentro del circuito. Siendo entonces prácticamente un desconocido en la Liga, que apenas había participado en 37 encuentros en dos contiendas previas (buena parte de ellos como corredor emergente), muchos se preguntaban de dónde sacaba ese cañón el flaquito que Magallanes había puesto en la posición número 8.
Era solo la partida de una ilustre trayectoria que le llevaría a convertirse en una de las grandes figuras criollas de todos los tiempos de la nave, jugador respetado por sus compañeros y querido por los aficionados.
Ganador como pocos, el valenciano jugó siete finales con la nave.
Por todo eso y mucho más, Endy Chávez será siempre uno de los favoritos de los magallaneros. ¡Y del resto los aficionados también.
Novato del año 99-2000. Levantó la copa de campeón con Magallanes en tres ocasiones: 2001-2002, 2012-2013 y 2013-2014.
José Alfredo Otero (@JAOteroM / ADN Magallanero @ADNMagallanero) con parte de la información de Navegantes del Magallanes Guía de Medios; Navegantes del Magallanes La Travesía (Giner García y Emil Bracho), Magallanes Contra Viento y Marea (Javier González y Carlos Figueroa Ruiz) y Prensa Magallanes.
Imagen y vídeo: Diego Otero.
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