10. Dimas Gutiérrez
Formó parte de la generación de buenos jugadores criollos que presentó en su nómina durante la década de los 80. Figuera entre los artilleros con más dobles con el equipo con 53. En el certamen 1986-87 fue líder del club en hits (58), tubeyes (17) y robos (12).
9. Omar Bencomo
La primera semana del campeonato 84-85 tuvo de regalo un grato hallazgo para la nave en la persona del novato barinés Omar Bencomo. Con apenas 20 años de edad, el lanzador derecho dejó en un hit a los Tiburones de La Guaira en el segundo desafío de la contienda, y de allí en adelante nadie pudo sacarlo de la rotación de abridores, a la cual aportó siete victorias rumbo a la obtención del premio de “Novato del Año”.
8. Edgar Naveda
Firmado por Alberto Raidi el 23 de noviembre de 1984.
Dejó promedio vitalicio de .286 entre los mejores en la historia del club. También figura en carreras anotadas (179), hits (426), dobles (71) y carreras remolcadas (186). Su mejor campaña fue la 1989-90 cuando dejó average de .327 con 28 rayitas remolcadas y pisó el plato en 28 ocasiones. Los días 6 y 7 de diciembre de 1989 disparó hits en ocho turnos consecutivos, para igual el récord del equipo.
7. Iván Arteaga
Firmado por Rubén Mijares el 19 de octubre de 1989.
Con 156 strikeouts figura entre los mejores ponchadores criollos en la lista histórica de la franquicia eléctrica. Dejó registro de 11-8 con efectividad de 3.70 en 214 episodios. En nueve ocasiones acompañó al club en postemporada. Alzó la copa de campeón en la edición 1994-93 en la memorable primera final contra los eternos rivales.
6. William Magallanes
El slugger de Barlovento
Era tal el potencial de este jugador mirandino, el entusiasmo que generaba por todas las condiciones que reunía. Y a decir verdad, William lo tenía todo, hasta el apellido. Dotado de un poderoso brazo y capacidad para moverse con soltura en los jardines, su velocidad estaba por encima del promedio para alguien con estatura cercana a un metro 90 y que entonces pesaba casi 100 kilogramos. Sin embargo, era el poder de este jardinero y bateador derecho lo que ponía a soñar a los aficionados de los Navegantes.
Unos cuantos de sus jonrones recorrieron más de 400 pies, pero hay uno en particular que todavía es recordado con asombro por la afición, ya que estrelló la pelota contra lo más alto del asta de la Bandera Nacional en el Estadio Universitario, luego de un pitcheo del caraquista Amalio Carreño.
En siete años y medio con el club, entre la 86-87 y la 93-94, el barloventeño conectó 33 bambinazos y en tres ocasiones lideró el circuito en cuadrangulares: la 89-90 con 8, la 91-92 con 5 y la 93-94 (cuando a mitad de campaña fue cambiado a Caribes) con 7.
Además, en la 89-90 comandó a los bateadores en impulsadas con 41, liderato que repitió en la 91-92, cuando llevó a 37 corredores al plato. William Magallanes fue uno de los buenos jugadores que ayudó a los Navegantes a estar en la pelea en el segundo lustro de los años 80 y a comienzos de los 90.
5. José Villa
Firmado por Santiago Sánchez el 21 de octubre de 1986.
Pancho el de los garabatos jamás fue catalogado como prospecto de Grandes Ligas. Su repertorio probablemente nunca impresionó a muchos cazatalentos. Su físico tampoco convencía y mucho menos intimidaba a los rivales. Pero nada de eso fue estorbo para que José Villa terminara convirtiéndose en uno de los grandes relevistas que ha vestido la camiseta del Magallanes y, si vamos más allá, en uno de los mejores que ha conocido la LVBP.
Pitcher derecho que soltaba la pelota por debajo del brazo, Villa no era el tirador que le iba a arrancar el bate de las manos a sus oponentes con el poder de su recta, pero con muchas curvas, yoyo y garabato, garabato y yoyo, el nativo del estado Falcón se volvió un dolor de cabeza para todos los bateadores del circuito.
Contra todos los pronósticos terminó construyendo una carrera de 15 temporadas, al final de la cual se erigió en el líder histórico del circuito en apariciones con 387, al mismo tiempo que sumaba 39 victorias, 17 salvados y efectividad vitalicia de 2.45, que es la segunda más baja de la Liga entre aquellos serpentineros con un mínimo de 500 innings lanzados, solo por debajo de un señor llamado Luis Tiant (2.27).
En nueve campañas con los Navegantes, Pancho Villa ganó 25 juegos y rescató 14, mientras concluía con promedio de 2.67 carreras limpias permitidas, que es la quinta más sobresaliente en la historia de la franquicia. Asimismo, sus 243 presentaciones con el club lo colocan en el sitial de vanguardia de ese departamento.
Durante la temporada 87-88 se apuntó nueve triunfos por una sola derrota, aunque probablemente su mejor actuación se produjo en la justa 92-93, cuando encabezó el torneo en juegos con 31 y dejó efectividad de 0.79. Ya para entonces muy pocos se sorprendían de lo que podía hacer José Villa con sus curvas, su control y su capacidad para “templarle el nylon a los rivales”.
Quizás alguno que otro importado que se engolosinaba ante su falta de velocidad, o algún scout todavía incrédulo ante la realidad de que pudiera ser tan dominante con lo que ellos no consideraban un “nasty stuff”. Pero así, José Villa, Pancho el de Dabajuro, labró su nombre como un excelente relevista.
4. José Francisco Malavé
Firmado por Willie Paffen y Santiago Sánchez el 25 de enero de 1989
3. Carlos García
Firmado por Carlos Loreto y Santiago Sánchez el 21 de noviembre de 1985.
Tras su firma en 1987 se apoderó rápidamente del campocorto en un roster lleno de grandes infielders. Una de las figuras más importantes del Magallanes de finales de la década de los años 80 y principios de los 90, campocorto y segunda base fue determinante en el éxito obtenido por el equipo en aquella época.
El debut de García con Magallanes se había producido en la temporada 86-87, pero realmente fue en la 89-90, cuando siendo un pelotero ya mucho más curtido y que estaba a las puertas de las Grandes Ligas, que su presencia comenzó a sentirse de manera muy particular en el clubhouse y en el terreno.
Su entrega, carácter y agresividad en el terreno de juego lo convirtieron en líder de la divisa, por lo que pronto fue bautizado como el “Almirante” gracias al liderazgo y jerarquía que demostró cada vez que defendió los colores de la divisa, ganándose un lugar entre los jugadores más queridos y recordados en la historia de la divisa.
Magallanes necesitaba de líderes para aprender a ganar y García se convirtió en uno de ellos, en el Almirante que faltaba en la tripulación para terminar de construir un equipo victorioso. Una evidente prueba de lo anterior ocurrió en la justa 92-93, cuando el nativo de Ciudad Bolívar encontró a su club en el sótano con marca de 6 y 14 al momento de incorporarse al line up. Sin embargo, de ahí en adelante el ya grandeliga trazó la travesía que llevaría al barco valenciano hasta su primera final en 14 años y a partir de entonces sería siempre el Almirante García.
Fue una figura estelar de los filibusteros en los años noventa. Con su calidad y entrega en el campo fue pieza fundamental del campeonato obtenido por Magallanes en la justa 93-94, derrotando en una emotiva serie final al Caracas para acabar así con una sequía de 15 años sin títulos para la franquicia.
Inolvidable ha resultado su papel protagónico en la primera final contra el Caracas en 1994, se jugaba el cierre del noveno inning del sexto encuentro de la final 93-94, cuando Carlos García llegó al plato para enfrentar a Urbano Lugo con plena conciencia de todo lo que estaba en juego para Magallanes. Con el marcador 0 a 0 y la serie 3-2 a favor de los Leones, el infielder guayanés sabía que cualquier resbalón los llevaría a ver a sus eternos rivales celebrar en sus caras la llegada de otro título, al mismo tiempo que los locales sumarían una nueva frustración en medio de una larga sequía sin campeonatos.
Pero García era un pelotero hecho a la medida para ese tipo de momentos. Cuando en el sexto juego de la serie anotó la carrera que dejó en el terreno al eterno rival y dio el triunfo 1 por 0, forzando a un séptimo encuentro donde Magallanes ganó su séptimo título. Solo unos minutos después, el camarero era rodeado jubilosamente por sus compañeros, tras conectar doble entre right y center, moverse a tercera en agresiva jugada de pisa y corre, y meterse luego al plato con elevado del emergente Andrés Espinoza que puso el 1-0 en la pizarra y extendió la serie a un séptimo duelo.
Ese episodio, la manera cómo corrió para colocarse en posición anotadora con su batazo y luego echó a andar para avanzar a la antesala y seguidamente hacer score con elevados no muy profundos, refleja claramente la clase de pelotero que era García, su instinto, arrojo y personalidad, así como lo que significó para los Navegantes. Esa manera de jugar al beisbol que enseñó siempre, fue uno de los principales aportes de esta figura para que la nave moldeara el carácter que la acompañó en la exitosa década de los 90.
García, bateó para .444 puntos de promedio en esos siete choques.
Participó en nueve contiendas con el uniforme de los Navegantes entre la 86-87 y la 97- 98, en las cuales dejó promedio de .289 en 251 juegos, con 116 impulsadas y 135 anotadas. Su aporte fue fundamental para la obtención del título en la temporada 1993-94.
2. Ramón García
Firmado por Santiago Sánchez el 1 de octubre de 1987.
El llanero que pintaba strikes
Dicen que Ramón García era un pitcher tan controlado, que podía lanzar strikes con los ojos vendados. Leyenda o no, lo cierto es que este derecho hizo de su capacidad para colocar envíos en zona buena una de las principales herramientas que lo llevó a brillar con Magallanes a finales de los años 80 y, especialmente, durante la década de los 90.
Dueño de una impresionante capacidad para tirar strikes, este lanzador derecho ha sido uno de los mejores brazos criollos que ha pasado por el Magallanes, equipo con el cual militó durante diez campañas entre 1987 y 1998. En ese lapso, el llanero –como era llamado por la afición- se apuntó 25 victorias y concluyó con una efectividad de 2.99.
Una prueba fehaciente de ello la dio en la temporada 91-92, cuando el nativo de Guanare, estado Portuguesa, apenas concedió 4 boletos en 31.1 innings. Pero fue en la campaña siguiente en la justa 1992-93 cuando el llanero experimentó y vivió su primera gran y mejor actuación en la Liga al dejar efectividad de 1.64 y marca de 7-2, además de una relación de 2.23 transferencias por cada 9 episodios, para colaborar y contribuir decididamente y notablemente a que los Navegantes alcanzaran su primera final luego de 14 años de ausencia.
Varias lesiones se atravesaron en su camino en los meses posteriores, aunque no le impidieron ser parte de los equipos campeones de las temporadas 1995-96 y 1996-97. Fue uno de los artífices del campeonato conseguido en la 95-96. Sin embargo, el mejor momento del derecho llegó en 1996, y preparó la escena a lo que sería su mayor y más impresionante contribución a la causa navegante.
Luego de ganar 5 encuentros entre la ronda eliminatoria y el round robin, García se alzó como un verdadero dictador durante la final frente al Caracas. Designado por el mánager John Tamargo para abrir el primer juego y el quinto que sellaría el título para su equipo, en total el guanareño permitió solamente seis hits y una carrera sucia en 17 innings de amargura para los bates caraquistas, anotándose el triunfo en ambos casos. Destacándose particularmente en la segunda de estas conquistas al ganar dos encuentros en la final ante el Caracas, incluyendo un blanqueo en el juego que le dio la corona a los Navegantes.
El colofón dorado a su actuación lo puso en la Serie del Caribe, en el parque “Héctor Espino, de Hermosillo, México, donde el venezolano tiró ocho ceros a las quisqueyanas Águilas del Cibao, escuadra de poderosa ofensiva que con los grandeligas Tony Batista, Luis Polonia y José Offerman terminó cargando con la corona.
1. Clemente Álvarez
Firmado por Rodolfo J. Mauriello el 10 de julio de 1986.
Debutó en la justa 1986-87
Un catcher INCLEMENTE
Dicen que para poder ganar campeonatos todo equipo debe tener un gran receptor consigo. Y así ocurrió con el Magallanes que conquistó el título en las temporadas 93-94, 95-96, 96-97 y 01-02, escuadras en la cuales siempre hubo un común denominador: el catcher Clemente Álvarez.
Dotado de mucha habilidad para mascotear, fuerte brazo y una alta capacidad para conducir a los lanzadores, Clemente era tan importante dentro de la estructura de los nave que durante gran parte de los años 90 y a comienzos del Siglo XXI, fue la primera opción de la divisa para defender la posición número 2.
Su mascota, su brazo y su mente hablaban por él, permitiéndole a la gerencia olvidarse de los receptores importados, al mismo tiempo que le brindaba a sus mánagers la tranquilidad de saber que contaban con uno de los mejores caretas defensivos del circuito.
Una muestra contundente de su importancia la dio el 2 de enero de 1994 en el inicio del round robin. Caracas tenía en su line up al velocísimo Roger Cedeño, un destacado robador de bases que podía desestabilizar a los rivales con su presión en las almohadillas. En medio de un emotivo choque que ganó Magallanes 3-1, Álvarez hizo out en tres ocasiones a Cedeño en intentos de robo, lo que al día siguiente llevó al diario El Nacional a abrir la primera página de su cuerpo deportivo con el titular: “Álvarez fue inCLEMENTE”.
El jugador oriental se encargó de conectar sus mejores hits en los llamados “juegos chiquitos”. No en balde, en la final 93-94 ligó para .300 y en la 95-96 conectó para .318, mientras que en el round robin de la 97-98 bateó .359, figurando en todos los partidos de su divisa.
Clemente Álvarez se retiró luego de concluida la justa 04-05, completando así una carrera de 19 temporadas en la cual nunca vistió un uniforme distinto al del Magallanes, equipo que lo registra en su memoria como el jugador con más campañas jugadas.
En sus 19 zafras con los turcos, el receptor dejó 116 anotadas, 212 imparables, 12 cuadrangulares y 107 empujadas en 438 juegos.
Fuentes consultadas: Navegantes del Magallanes Guía de Medios, Navegantes del Magallanes La Travesía (Giner García y Emil Bracho), Navegantes del Magallanes página Web, Magallanes Contra Viento y Marea (Javier González y Carlos Figueroa Ruiz), Magallanes TV.
Imagen, vídeo: Diego Otero.
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